Me presento. Mi nombre es Laura y soy una estudiante de intercambio en North Carolina, EEUU. Comencé mi viaje el 26 de agosto de este año 2014 en el aeropuerto de mi ciudad natal, A Coruña. Allí, en el aeropuerto, se encontraba mi familia conmigo. La noche anterior había sido muy complicada y digamos que no había dormido ni 4 horas. Dieron las 12 de la mañana y el momento llegó. Me despedí de la gente a la que más quiero en el mundo y pasé el control de seguridad. Una hora y media después estaba en el avión que 8 horas más tarde aterrizaría en suelo americano. No os voy a mentir, a pesar de que el avión tenía tele, tienda a bordo y te daban una mantita roja monísima, el vuelo fue un suplicio. Bueno, el vuelo y las dos horas que lo siguieron en el aeropuerto de Nueva York.
En la ciudad que nunca duerme pasamos algo así como día y medio. Conocimos a un montón de gente maravillosa de todas partes del mundo, nos reímos de nuestros acentos, contamos historias, compartimos momentos y nos fuimos haciendo a la idea de que ya no estábamos en ese lugar al que llamábamos ''hogar''. En NY también hicimos algo de turismo, yendo a ver la Estatua de la Libertad en barco y visitando el Empire State Building. El segundo día de madrugada llegó el momento de las despedidas. Esa noche/mañana cada uno se fue al que sería su lugar de residencia durante el próximo año. A mí me tocó North Carolina, un estado situado en la costa este de los States. El momento de mayor ''miedo'' fue, para mí, cuando tuve que hacer escala en otro aeropuerto y encontrar el avión yo sóla. Por suerte, mi gran sentido de la orientación(*ironía detectada*) fue capaz de encontrar la puerta de embarque un rato antes del despegue. Al llegar a mi destino final llegó la hora de recoger las maletas. Cuando lo conseguí, hazaña que también me llevó una media hora, me encontré con que no había nadie esperándome. Nadie, o eso creía yo, porque cuando me estaba acercando a la puerta de salida para buscar una cabina telefónica, me encontré con tres personas con un cartel en la mano que estaban mirando para el lado contrario a donde yo estaba. Efectivamente, eran mi host family(familia de acogida *aplausos*). Me puse delante de ellos para que me vieran y se quedaron de piedra. Me dijeron que esperaban que llegase por otra puerta y me dieron el cartel que ponía ''Bienvenida, Laura'' en rosa chillón. Me llevaron a casa y me dijeron que aunque sabían que estaba muy cansada, me querían llevar a un partido de fútbol americano en el instituto de mi host sister. Yo dije que sí, aunque me moría de sueño. La verdad sea dicha, el partido no me impresionó demasiado, pero me gustó mucho el espíritu de equipo de todo el instituto. (Antes de que me olvide, ese instituto es el instituto al que yo acudo, pero ver las instalaciones me dio una idea de cómo sería el mío).
A la llegada del partido me dieron la noticia de que nos íbamos de fin de semana a la playa. Mi host family tiene una caravana y un barquito, por lo que el fin de semana fue bastante completito. Playa, conocer gente, campo de caravanas con mini-conciertos de música, fuegos artificiales...paraíso. La verdad es que ese fin de semana fue muy bueno, y el lunes(labor day) no había clase, por lo que mejor que mejor.
CONTINUARÁ...



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